LA PENA DE MUERTEpor
Joseph Moner
En el art. 15 de la Carta Magna de la Constitución Española legisla que todos los españoles tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda ABOLIDA LA PENA DE MUERTE, salvo lo que puedan disponer las LEYES PENALES MILITARES PARA TIEMPOS DE GUERRA.
Se define EL TERRORISMO como una sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. También se asesina a los ciudadanos civiles a mansalva mediante pistoletazos y bombas colocadas estratégicamente para causar la muerte. Es una guerra encubierta, donde tropas armadas luchan contra el poder legalmente constituido. Vietnam, Afganistán, Irak, EE.UU., Colombia, España, y un largo etcétera, son ejemplos del movimiento guerrillero, causando miles de bajas en ambas partes. Si el TERRORISMO no es considerado delito político (Art. 13.3), es sin duda un acto de GUERRA, y como tal, sujeto a la PENA DE MUERTE. ¿Qué sucede con nuestros políticos, que tan sólo se visten de luto para los funerales de los asesinados, liderados por Sus Majestades y Gobierno en pleno?.
Retrocediendo en el tiempo, en el siglo XVIII, en Francia tuvo lugar una revolución dirigida por Maximilian Robespierre (1758-94) llamado el incorruptible, abogado y político. Diputado en los Estados Generales en 1789. Pasó a dirigir el Comité de Salvación Pública gracias al apoyo del pueblo, mandando al cadalso al Rey Luis XVI y a su familia, y a los prohombres de la aristocracia, debido a la decadencia de la institución monárquica, siendo decapitados gracias a Monsieur Guillotin, -inventor de la popular guillotina-, máquina que hoy tan sólo se usa, afortunadamente, para cortar papel.
Matrimonio de conveniencia fue el de la jovencísima Maria Antonieta (1755-93), -hija de Maria Teresa esposa del Emperador Francisco I de Austria-. desposada en 1770 con 15 años de edad, con el nieto de Luis XV, designado como futuro rey de Francia.
Luis XVI (1754-93) con 16 años, fue elegido para dar un heredero al trono de Francia. De escasa firmeza, propició que, con el tiempo, su esposa María Antonieta, inmersa en las orgías de palacio, fuera elegida en 1774 Reina de Francia, como esposa del Luis XVI. Derrochadora e intrigante representó los intereses de la aristocracia más conservadora. Engendró una niña y un niño, que no llegaron a reinar, pues toda la familia fue guillotinada en 1793 por el gobierno revolucionario de Robespierre, quien debido a su dictadura personal, provocó la coalición de los restantes partidos políticos, siendo detenido y ajusticiado en 1794.
¡Liberté, Égalité, Fraternité!. Reinstaurada la Monarquía se sucedieron varios Reyes y la del Emperador Napoleón Bonaparte (1804-15), hasta llegar a la actual V República, bajo el gobierno de varios gabinetes de Presidentes elegidos en sucesivas elecciones generales populares. ¡Viva la France!.
Como se ha visto en la historia, la abogacía es el trampolín ideal para entrar en política, y desde allí tomar las riendas de un país, como nos lo confirman los sucesivos Presidentes de la nación española, bajo el régimen de una Monarquía Parlamentaria. Su Gobierno, y los Diputados en el Congreso y en el Senado, son, en su mayoría, abogados de profesión, utilizando la mentira y la fácil verborrea como arma ofensiva, según aprendieron en sus Facultades de Derecho, al considerar que todo ciudadano goza de la presunción de inocencia, con el derecho a un abogado que lo defienda, y que, de no poder pagarlo, se le asignará uno de Oficio. La labor del abogado de un asesino en serie, es demostrar en los Tribunales que su cliente es inocente. Y muchas veces, --demasiadas-, lo logra a cambio de una fortuna. Son los honorarios de un trabajo bien realizado por quien goza del privilegio de ser conocido como un “buen” abogado, Presidente de un prestigioso bufete asistido por numerosos abogados especializados en todos los campos de la variopinta jurisprudencia.
Recordemos que en los más poderosos EE.UU. de América, país LIBRE Y DEMOCRÁTICO, existe la PENA DE MUERTE en muchos de sus 51 Estados, a petición de sus propios ciudadanos.. ¿Qué sucedería en España si se hiciera un referéndum popular por el SÍ o el NO?. ¡Qué cada lector se pronuncie!
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Copyright© J. A. MONER – DICIEMBRE 2008.-